Tenía mil dudas sobre el tema con el que empezar mi aportación a esta nueva página, la cual he querido sea sencilla y didáctica, nace para satisfacer a tod@s aquellos que tienen alguna duda sobre cual es mi presente, pasado y futuro dentro del atletismo, y con el objetivo de compartir con todos los que tanto cariño me habeis dado, una parte de mis experiencias.
Desde que empecé a practicar atletismo, hace ya unos 13 años, han pasado muchas cosas, algunas de ellas, experiencias que han cambiado mi vida, y he de decir que, en su mayoría, para bien. Durante estos 13 años ha habido victorias, derrotas, alegrías, fracasos... y hasta un parón de tres años en los cuales no salí a correr ni un solo dia. Todo esto hace que pueda mirar atrás y recordar muchos momentos y personas que, algunos sin darse cuenta, han cambiado mi vida para siempre... a todos ellos, GRACIAS.
Mis primeras palabras son para los 4 entrenadores de mi vida, sin ellos no habría podido conseguir nada, y tengo claro que ellos han sido los mejores en cada uno de los momentos en los cuales hemos compartido sueños y kilómetros. Cada uno ha aportado conocimientos, puntos de vista y una personalidad distinta, que ha servido para enriquecerme como atleta y persona.
Carlos Silva fue ese profesor de educación física que entusiasmó a un joven baloncestista, y lo captó para el mundo de las carreras, supo empapar de su pasión a un joven alumno y hacer que ste disfrutase de cada carrera y de cada zancada. Con él fueron esas primeras medallas, trofeos y viajes, y a él le debo el estar hoy aquí y practicar el deporte rey... y el rey de los deportes!.
Tras Carlos Silva, entrené durante unos meses con Manolo Vigo,(con él logré mi primera medalla en un Cto gallego de cross, más tarde, le dedicaré el tiempo que merece), aunque pronto se produjo el cambio hacia el que a la postre sería mi ENTRENADOR, esa persona que me hizo creer en mi y pensar que con sacrificio, ganas e ilusión, todo era posible. Ese no es otro que Alfonso Ortega, un entrenador que en poco tiempo se convirtió en padre, bueno, más bien en abuelo, y cambió mi forma de entender la relacción entre un entrenador y su atleta. Alfonso prestó siempre mucha atención a sus pupilos, buscó ser ese gran apoyo y sobre todo, mimar y cuidar al atleta, para que este se sintiese arropado.
Con Alfonso logré mi primera clasificiación para un mundial de cross,(Marrakech 1998), gané los primeros crosses internacionales,(Amorebieta, Maliaño, Elgoibar, Soria...), fui Campeón de España de cross (1999) y mejor marca europea del año junior de 10.000ml con 29´27"25 y finalista en un Cto de Europa de pista en Riga, (Letonia- 1999).
Pero sin duda, el logro más grande de Alfonso fue hacer que creyese que con entreno se podía lograr cualquier marca, vencer a cualquiera... y que tenía tanta calidad como el que más. Siempre le estaré agradecido y por eso ahora, he de decir aquello de, tenías razón, siento haber tardado tanto en centrarme, pero ahora si, esta es la buena!.
Mi etapa de promesa no existe, viajo a Madrid, a la residencia Blume, donde entreno con Manuel Pascua. En esta etapa se podría decir que "caigo en la nebulosa", y durante unos cuantos años me dedico a hacer de todo menos ser un atleta profesional. Decido dejar el atletismo y me embarco en mil y un proyectos, todos ellos sin los resultdos deseados.
Tras tres años de parón vuelvo al atletismo, otra vez de a mano de Ortega, aunque poco después, volvería a entrenar con Manolo Vigo, un entrenador que conocía de toda la vida, y en el cual tenía mucha confianza. Este es uno de esos entrenadores de club, que cuida y mima la base, y que se supo adaptar a mi situación en cada momento. Creo que fue un acierto el cambio a Manolo, pues él confió en mi y se volcó como pocos, compartimos experiencias y demostró que, por si algunos lo dudaban, estaba sobradamente preparado para entrenar a un atleta de élite. En los últimos meses, las circunstancias hicieron que fuese yo el que se tenía que adaptar a Manolo, y esto me fue imposible, siempre he sido un atleta que necesita mucha atención, cuidados y mimos... y Manolo no pudo dedicarme todo el tiempo que yo pedía y necesitaba. Cierto es que los atletas somos injustos y egoístas, pedimos mucho, sin dar nada... Dejé de entrenar con Manolo, aunque consciente de que, de mis marcas de media y maratón, él tiene mucha parte de culpa.
Y por fin, el último cambio... o eso espero. Y no es otro que mi vuelta con Manolo Pascua, el que para mi es, el mejor entrenador posible. Con él volvió la ilusión, recuperé las ganas y sobre todo, la confianza, supo decirme aquello que necesitaba escuchar, y esto hizo que en Azcoitia y Viena, saliese con una fuerza enorme, con la certeza de que en mis piernas estaba todo aquello que me propusiese. Estoy muy contento con su trabajo, sus mimos y atenciones infinitas, y estoy seguro de que con él, llegarán las grandes marcas.
Por último quiero agradecer a todos ellos su entrega a cambio de nada, sus conocimientos y sus consejos, pues tengo claro que en estas personas, además de entrenadores, tengo buenos amigos.









